Primero de todo, el título viene porque estuve escuchando
esta canción mientras lo escribía y lo segundo es que está situado en mil novecientos setenta y ocho así que son jóvenes y blablablá. Supuestamente Voldemort les manda una misión que cumplir y tienen que pasar la noche en el motel de un pueblucho de mala muerte y sucede esto.
I want to hurt you just to hear you screaming my name.
La mala suerte había querido que les tocase compartir misión y habitación esa noche de mil novecientos setenta y ocho. Bellatrix, con la poca consideración que era habitual en ella y su falta de formalidad, le relegó al viejo sillón que quedaba en un rincón a pesar de tener menos rango que él. Adujo algo sobre
damiselas y
caballeros y se metió en el baño sin dar siquiera las gracias.
Lucius suspiró, dejándose caer en el sillón, levantando una nube de polvo que le hizo toser. Desde dentro del baño, le llegó el ruido del agua caer y eso le permitió relajarse un poco. Bellatrix era agotadora y atosigante, le irritaba sobremanera y no se callaba.
Nunca. Además, tenía una forma especial de pronunciar su nombre como si fuera algo especialmente desagradable y eso le hacía chirriar los dientes en el intento de no sucumbir a la tentación y hechizarla hasta convertirla en una tetera. O algo peor.
Le sobresaltó el ruido de los muelles de la cama y abrió los ojos, varita en mano, solo para encontrarse con Bellatrix en ella.
-Creía haberte dicho que el sillón era
tu lugar – está sentada en el borde del colchón, secándose el pelo con una toalla.
-Estabas en el baño – sisea Lucius, acomodándose en la cama solo para retarla, cansado de sus órdenes y sus comentarios y de toda ella en general.
-Tú lo has dicho – contesta ella y deja caer el pelo hacia delante para desenredarlo con los dedos – Estaba.
Su espalda brilla por las gotas de agua, muriendo en el comienzo de la blanca toalla que rodea su cuerpo. Lucius se pasa la lengua por los labios sin darse cuenta. Eso también le irrita. El hecho de que ella, a pesar de todo, a pesar de sí mismo, sea capaz de sacarle de sus casillas, hacerle perder el control. La odia por todos los momentos como éste en el que sería capaz de estrangularla a la misma vez que la besa y ella, por supuesto, siempre lo nota y lo usa en su propio beneficio. Solo para irritarle más. Eso seguro.
-¿Te gusta lo que ves?
Lucius alza los ojos y pone expresión neutral, haciendo luego que sus labios se curven en un rictus de disgusto que no siente.
-Preferiría ver a Moody follándose un elfo doméstico. La imagen resulta más agradable que tú.
Su rostro anguloso se ensombrece durante un instante, un relámpago de odio cruzando sus ojos, pero luego se limita a sonreír de forma desagradable.
-Todos sabemos que siempre has sido un desviado, Malfoy – suspira teatralmente y luego tararea unos instantes – Quizá lo que te gustaría es follarte tú a Moody. O a un elfo doméstico, quién sabe.
-Si realmente fuese un desviado, como tú dices, en realidad lo que me gustaría sería follarte a ti.
Ella es extremadamente ágil, moviéndose con la rapidez de una víbora, y le cruza la cara de una bofetada que resuena en toda la habitación. Lucius la mira lleno de ira y agarra su muñeca hasta asegurarse de que mañana tendrá la marca de sus dedos en ella.
-Zorra.
Y la besa sólo para castigarla, mordiéndole los labios hasta magullarselos y ella responde con el mismo ímpetu, la toalla deslizándose entre sus cuerpos. Lucius posa una mano en su cadera, la piel aún fresca por el agua, y va a inclinarse sobre ella aún más justo cuando Bellatrix le empuja con tanta fuerza que le tira de encima del colchón.
-Fuera de mi cama,
desviado – sonríe y se estira como una gata, completamente desnuda sobre la colcha de color desvaído.
-Que te jodan – escupe Lucius, poniéndose en pie y se sacude la túnica con todo el aplomo que es capaz, intentando no mirarla.
-Ya quisieras.
Ella, siempre melosa, con esa voz peligrosa e incitante, siempre hablando como si todo lo hiciera por provocar. Lucius tiene ganas de hacerle daño, de hacerle llorar y, a la misma vez, se contiene para no subirse a la cama y tomar lo que desea de ella. Y odia desearla. Bellatrix es inquietante, irritante, imposible. Dirige la mirada hasta ella una última vez y sale de la habitación con un portazo que pone punto final a todo esto.
Por el momento.