ÍndiceEventosMiembrosFAQRegistrarseConectarse

Comparte | 
 

 Dapeolítico

Ir abajo 
AutorMensaje
Cornamenta_SIP
Cotorra con DOS masters
Cornamenta_SIP

Nº de mensajes : 42695
Primer vuelo : 28/09/2009

Hoja de personaje
Personaje(s)::

MensajeTema: Dapeolítico   Dom Ene 18, 2015 8:52 pm

Mi regalo de Amigo Invisible este año para Pepi ^w^

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

DAPEOLÍTICO

Cuando Tonks se despertó, por unos segundos temió haberse caído de la cama, porque no recordaba que su colchón fuera tan duro y frío, pero le bastó un simple vistazo a su alrededor para darse cuenta de que ni siquiera se encontraba en su habitación. Sobre ella el cielo estaba de color violeta y las estrellas empezaban a difuminarse en un amanecer algo nuboso. ¿Qué había pasado?

Sobresaltada y desconcertada, se incorporó hasta quedar sentada tan rápido como se lo permitió su prominente barriga del quinto mes de embarazo, algo que no le hizo gracia a su marido.

- ¡Cuidado, Tonks, no tan rápido! – le advirtió Remus sujetándola desde atrás, asustándola aún más porque no había sido consciente de su presencia.

- ¿Remus? ¿Dónde estamos?

Se sentía aún somnolienta, demasiado para imaginar siquiera lo que podía haber pasado. Al volver a mirar más ampliamente, descubrió que no sólo Remus estaba allí con ella, sino también Parvati, que se abrazaba a sí misma con una extraña palidez en su rostro moreno.

- Creo que la pregunta no es dónde, sino cuándo… - respondió Remus, que parecía no saber cómo empezar a explicarse.

- ¡Esto tiene que haber sido cosa de vuestro niño otra vez! – protestó Parvati con voz chillona, como si estuviera a punto de llorar. - ¡Quién os manda ponerle documentales de neandertales!

Tonks rememoró entonces que lo último que recordaba era haber estado en casa en el sofá, con Remus, viendo un documental sobre el Paleolítico mientras Parvati dormitaba en una mecedora. Debía de haberse quedado dormida, pero eso seguía sin explicar realmente nada… Y tampoco le resultó muy fácil creerles cuando le explicaron que los poderes del niño debían de haberse descontrolado otra vez, como aquella ocasión en la que todos acabaron convertidos en piratas. Sólo que esta vez, decían, les había transportado al Paleolítico.

Tonks sacudió la cabeza, sin poder evitar echarse a reír a pesar de la evidente angustia de los otros dos. Era imposible que su hijo tuviera semejante poder.

- ¡Es la verdad! – insistió Parvati - ¡Hemos visto un mamut a lo lejos antes de que te despertaras!

- ¿Y no serías tú la que estaba durmiendo y cree haber visto cosas?

No llegó a recibir la airada respuesta de Parvati que se veía venir, porque Remus levantó las manos como tratando de recoger algo del cielo, y aquel gesto repentino las distrajo.

- Está lloviendo – anunció.

Tonks alzó la mirada inconscientemente y una gota de agua le cayó en la frente. Pronto, otras pocas más la regaron al levantarse una oleada de viento bastante frío. En ese momento se percató de que sólo llevaba puesto el pijama y que estaba empezando a tiritar.

- ¡Metámonos bajo un árbol! – propuso Parvati, ganándose una mirada algo desquiciada de Remus.

- ¿Con una posible tormenta? ¿En serio? ¡Además, tenemos que buscar algo más recogido, Tonks no debe coger frío!

Aún no habían sido capaces de encontrar nada que les sirviera cuando el chispeo se había convertido ya en un chaparrón. Remus tenía rodeada a Tonks con los brazos tratando de protegerla de la lluvia, pero lo único que conseguía era hacerla tropezar una y otra vez, mientras ella se prometía mentalmente hacer un bolsillo para los pijamas de todos en cuanto volviera a casa, de forma que pudieran llevar la varita siempre encima. Al menos mientras le durara el embarazo y su impredecible hijo siguiera haciendo muestras de poder espontáneas.

Después de lo que les pareció una eternidad vislumbraron una cueva en una pared y se metieron corriendo. A pesar de la oscuridad, se vieron obligados a profundizar para escapar de las ráfagas de lluvia que traía el viento, y al doblar una esquina con las prisas chocaron con un grupo de personas reunidas en torno a un fuego.

Bueno, “personas” por llamarlas de alguna forma, porque al primer vistazo Tonks se convenció de que lo que le habían contado Remus y Parvati era la verdad. La gente a la que habían sobresaltado era bastante corpulenta y peluda, vestían todos con pieles, tenían una cara algo complicada que ella sólo había visto en tipos del estilo de Javier Bardem y no parecían ser capaces de hablar nada que ellos entendieran, porque todo lo que hicieron ante su repentina aparición fue gritar incoherentemente. Aunque lo cierto es que también era lo único que hacía Parvati, mientras que Remus sólo se preocupaba de protegerla a ella, algo bastante innecesario teniendo en cuenta que aquella gente parecía más asustada de verles a ellos que al revés. Tonks notó que su pelo rosa en concreto atrajo muchas miradas aterrorizadas.

El caos sólo terminó cuando los tipos raros huyeron despavoridos de la cueva, pero no sin antes llevarse consigo las pocas pertenencias que tenían y lo que fue mucho peor, el fuego. Se llevaron los troncos prendidos que habían formado la hoguera y les dejaron a ellos en una casi completa oscuridad, con el susto de sus vidas encima y también muy desconcertados.

- ¿Qué ha pasado? – preguntó Remus, poniendo voz al pensamiento de todos.

- ¿Por qué unos neandertales han huido de nosotros?

- No eran neandertales, eran hombres del Cromañón – corrigió Tonks, ganándose una mirada escéptica de Parvati. – Los neandertales tienen cráneos más pequeños y mandíbulas más grandes. Y las extremidades más cortas. Y además los hombres del Cromañón…

- Te dormiste durante el documental, Tonks, ¿cómo has podido aprender tanto? – la interrumpió Remus, que al parecer encontraba innecesaria la lección.

- ¡Sólo te molesta que sepa algo que tú no sabes! – dicho aquello, Tonks sacudió la cabeza para convertir su corto pelo rosa en una melena desgreñada castaña y cerró los ojos con fuerza, concentrándose en transformar sus rasgos en algo que se asemejara a lo que había visto en los tipos de la cueva. Por cómo se le quedaron mirando Remus y Parvati, resultó evidente que sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad y que su cambio no les había pasado desapercibido. - ¿Qué pasa?

- ¿Qué haces? – preguntaron ambos al unísono, uno asustado y la otra asqueada.

- ¡Es evidente que les ha asustado nuestro aspecto! Tenemos que pasar desapercibidos. ¿Y si hubieran sido agresivos? También deberíamos vestirnos con pieles.

- ¿Pieles?

- Y tú deberías ser quien las trajera, Remus. Los varones eran los que se encargaban de la caza, nosotras mientras prepararemos el campamento.

- ¿¡Cazar!?– Remus estaba empezando a ponerse muy pálido.

- ¿De dónde quieres sacar si no la comida y las pieles?

Remus estaba ya casi de color verde, pero al parecer se había hecho el firme propósito de no contradecirla mientras durara el embarazo, porque echó a andar hacia la salida de la cueva con paso inseguro. Iba reduciendo la velocidad cada vez más, como esperando que Tonks cambiase de idea, pero como aquello no pasó, terminó saliendo de nuevo al exterior tras soltar un suspiro bastante audible. Cuando Tonks se volvió a mirar a Parvati, ella también parecía un poco traumatizada.

- Yo no pienso comer carne cruda – fue todo lo que dijo.

- Claro que no, para eso tenemos que encender un fuego.

La tarea recayó en Parvati, ya que echando un vistazo a lo poco que habían dejado allí los anteriores dueños de la cueva, Tonks encontró el polvo rojizo y negro que habían utilizado para dejar sus pinturas rupestres en las paredes y enseguida quiso hacer también su aportación. Mientras ella dibujaba monigotes de ellos mismos, su bebé incluido, Parvati se peleaba con un puñado de hojas secas y medio chamuscadas y un palo que hacía girar entre las manos sin mucho éxito. Para cuando Tonks ya había pasado a dejar inmortalizadas en las paredes algunas frases de sus canciones favoritas de los Weird Sisters, Parvati había recurrido a otra técnica y hacía chocar entre sí dos piedras sin parar, con el mismo nulo resultado. En cierto momento lanzó un chillido y dejó caer las piedras con frustración.

- ¡Yo ya no lo intento más! ¡Me he roto una uña!

- ¡Es que no sabes hacerlo, tienes que provocar una chispa! ¡Déjame a mí!

Decirlo era más fácil que hacerlo, pero por una cuestión de orgullo, Tonks siguió entrechocando las piedras sin muchas esperanzas mientras Parvati ocupaba su lugar decorando las paredes. Le pareció volver a oírla protestar por lo bajo, esta vez porque no había pintura amarilla y no entendía cómo hacían los neandertales aquellos para pintar a los rubios, pero antes de poder volver a corregirle sobre el verdadero nombre de aquella gente, oyeron pasos procedentes del exterior de la cueva. Parvati retrocedió alarmada y Tonks alzó una de las piedras por si hiciera falta defenderse, pero sólo era Remus. Después de lo que podrían haber sido al menos dos horas, volvía calado hasta los huesos, tiritando, con cara de necesitar terapia psicológica y con algo bastante pequeño y peludo colgando de una mano.

- ¿¡Qué es eso!? – Parvati al parecer no sabía si debía asustarse o no.
- Un… conejo. Es lo único que he podido… Le… tiré una piedra y… - contestó Remus con un hilo de voz, como si matar aquel conejo hubiera sido la experiencia más traumática de su vida. Parvati volvió a chillar, esta vez con razón.

- ¿¡Esperas que yo me coma un conejo!?

- ¡Eso es muy pequeño, Remus! – protestó Tonks - ¡No nos daría ni para vestir con pieles al bebé recién nacido!

- ¿Acaso esperabas que cazara un mamut y lo trajera a hombros?

- ¿Cómo iban a sobrevivir al hambre y el frío los hombres del Cromañón a base de conejos?

- ¡Con una hoguera como la que no habéis sido capaces de encender!

No hubo tiempo de discutir más, porque otro ruido les distrajo. Pero esta vez se trataba de una especie de rugido, y lo peor es que provenía del interior de la cueva. Los tres se apiñaron de un salto, tan asustados que Parvati ni se fijó en que el conejo muerto le rozaba el brazo. Sin duda se trataba de un animal, y más grande que lo que había traído Remus. Mucho más.

En la oscuridad de la cueva no tenían forma de saber lo que era, pero cuando vieron una gran sombra aparecer y dos pequeños círculos luminosos donde debía de tener los ojos, los tres empezaron a chillar y correr… y en ese momento, Tonks despertó sobresaltada.

La luz de la televisión encendida la cegó durante unos segundos en la penumbra del salón, pero notaba a Remus en su lado en el sofá, apoyado contra su hombro y roncando suavemente. Tras parpadear varias veces, también distinguió a Parvati, durmiendo acurrucada en la mecedora. El corazón aún le latía con fuerza por el susto, y tuvo que palparse el pijama para comprobar que estaba seco y calentito y que todo se había tratado de un sueño causado por el documental sobre el Paleolítico que terminaba en ese momento.

Inmensamente aliviada, volvió a recostarse contra el respaldo del sofá, acariciando distraídamente su barriga de cinco meses para calmar también al bebé, por si acaso su sueño le había dado una idea a imitar. Antes de volver a dormirse, se dijo que lo primero que iba a hacer a la mañana siguiente sería seguir el plan de coserle bolsillos para la varita a su pijama. Por si acaso.

_________________________
HowlHeart70


Lucius Malfoy & Walden Macnair
Volver arriba Ir abajo
 
Dapeolítico
Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» CAFÉ POÉTICO EN FACEBOOK y TWITTER
» CONOCE UN ESTILO POÉTICO LLAMADO "RONDEL"
» TEMA POÉTICO (30-3-12)
» ANÁLISIS POÉTICO (algo para recordar) parte 4
» ANÁLISIS POÉTICO (algo para recordar) parte 5

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Foro Harry Potter :: Indice del foro :: Fanfics :: Fanfictions-
Cambiar a:  
ChatBox